miércoles, 9 de septiembre de 2015

Luis Buñuel



"Tierra sin Pan"


  
Una hurdeña al pie de la iglesia, único símbolo de poder.
Las Hurdes, una región que padece de pobreza extrema en España, es presentada en este documental de Luis Buñuel en el que se muestra la cruda realidad de sus habitantes. Situándonos en el contexto, el año 1932, el autor y su equipo decidieron visitar las aldeas que se distribuyen en aquella zona del país europeo. Lo que nos muestra es desgarrador. Familias que subsisten con los recursos más básicos para la vida y que intentan salir adelante con lo poco que tienen. 

Y aún en la miseria en la que viven, diferentes adversidades les arrebata las últimas esperanzas que tienen para sobrevivir. Este documental de modalidad expositiva, puesto que en los 27 minutos de duración escuchamos únicamente la voz del narrador acompañada de imágenes que sustentan sus argumentaciones, tiene notables indicios de investigación. Aunque no se utilizaron entrevistas, el recojo de información fue hecho en el campo. Bañuel afirma que pasaron algunos meses en Las Hurdes para poder recopilar la información. 

La espontaneidad en las escenas es aceptable, aunque en algunos casos como el despeñamiento de una cabra por el acantilado parece ser una situación forzada, distante de la casualidad. Hay un orden en las secuencias. El relato nos lleva desde La Alberca, un pueblo con pocos habitantes y apariencia feudal, hasta las Hurdes, pasando por una cadena montañosa de difícil acceso. Los encuadres son buenos. Con algunos planos cerrados y de detalle, se da muestra de una realidad bastante cruda. El relato que nos narran en el desencadenamiento de los acontecimientos agudiza la ‘crudeza’ en la historia. 

Un par de niñas comiendo pan, recurso que escasea en la región.
El autor menciona que uno de los objetivos principales del documental fue priorizar la enfermedad del bocio. Podría afirmar que sí cumplió con este objetivo, aunque la miseria y la falta de recursos se sobreexponen sobre esta arista de las problemáticas vigentes en Las Hurdes. Es cuestionable determinar si Bañuel cayó en la exageración al resaltar solo los aspectos negativos de aquel lugar. Muchas de las expresiones utilizadas en la narración pueden resultar polémicas. Por ejemplo, el calificar a estos pueblos como ‘civilizaciones paleolíticas y salvajes’, gente con ‘costumbres bárbaras’ y personas con defectos físicos denominadas por él como ‘cretinos semisalvajes’. 

Esto podría dar un tono despectivo a la aparente objetividad de Bañuel con respecto al pueblo retratado. No obstante, deja en clara evidencia que la gente de Las Hurdes necesita urgentemente apoyo del Gobierno central.

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